Observar sin juzgar - conciencia plena

Observar sin juzgar: El primer paso hacia la conciencia

Una pausa para volver a ti

Antes de seguir leyendo, haz una pausa. Respira. No tienes que cambiar nada. Solo nota que estás aquí.

A veces vivimos tan pendientes del mundo exterior —del trabajo, las responsabilidades, las expectativas— que dejamos de mirar lo que ocurre dentro.

Y cuando perdemos ese contacto con nosotros mismos, comenzamos a reaccionar, a exigirnos, a juzgarnos.

La conciencia no comienza con el cambio, sino con el darse cuenta.

Y ese primer darse cuenta surge cuando te permites observar sin juzgar.

Cómo el juicio nos desconecta

Hace poco, alguien me dijo: “Estoy bien, pero me siento vacía”.

Y cuando empezamos a conversar, se dio cuenta de que pasaba gran parte del día repitiéndose frases como: “No debería sentirme así”, “Tengo que ser más fuerte”, “No tengo razón para estar triste”

Esa lucha interna —entre lo que sentimos y lo que creemos que deberíamos sentir— es lo que nos agota.

El juicio corta el contacto con lo que realmente está vivo dentro de nosotros.

Observar sin juzgar, en cambio, abre un espacio de comprensión.

Es como mirar una nube pasar sin intentar detenerla. Solo observar, solo respirar, solo estar presente.

Observar sin juzgar - desconexión emocional

El poder de observar sin cambiar nada

En la mirada gestáltica decimos que la conciencia precede al cambio.

No puedes transformar lo que no ves. Por eso, observar sin juzgar no significa resignarte; significa reconocer.

Cuando reconoces lo que hay —tristeza, enojo, cansancio— sin etiquetarlo como “bueno” o “malo”, algo dentro de ti se ordena. Surge la calma, y con ella, la claridad.

Mirarte sin juicio es una forma de reconciliación contigo mismo.

Una manera de decir: “Así me siento hoy, y está bien”. Desde ese lugar, puedes avanzar con mayor suavidad.

El arte de habitarte

Empezar a observarte sin juzgar es comenzar a habitarte. Es abrir un espacio donde lo que sientes puede existir sin miedo ni exigencias. Y cuando eso sucede, aparece el alivio. Dejas de luchar contigo. Comienzas a permitirte ser quien eres, aquí y ahora. A sentirte, a escucharte, a saborear tu experiencia sin prisa.

En Gestalt solemos decir que hay que “masticar” la experiencia. Eso significa sentirla, comprenderla y dejar que te nutra antes de seguir.

Porque solo cuando te habitas, puedes transformarte de verdad.

Una invitación

Si este mensaje resuena contigo, te invito a seguir explorándolo. Podemos profundizarlo juntos en una sesión personalizada o en los encuentros de Sensibilización Gestáltica. Regálate este espacio de pausa, de presencia y de reencuentro contigo misma(o).

Porque aprender a observarte sin juzgar… es el primer paso para vivir con más conciencia y libertad.

🎥 Para seguir integrando…


Si este tema te resonó, te invito a disfrutar el video de Observar sin Juzgar desde mi experiencia personal en el podcast El Poder de Darse Cuenta, donde comparto esta reflexión desde una mirada más cercana, natural y vivencial.

¿Quieres conversar sobre lo que estás viviendo?

A veces, al leer o escuchar algo que nos toca, surgen emociones, dudas o el deseo de mirar más a fondo lo que nos ocurre.

Si sientes que este artículo despertó algo en ti y te gustaría trabajarlo en un espacio de acompañamiento, puedes escribirme directamente: 
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